jueves, 6 de agosto de 2015

Las ventajas de tratar a tus empleados como adultos…

IMAGE: Fuzzbones - 123RFNetflix anuncia su nueva política interna para permisos de maternidad y paternidad, y es tan sencilla como esto: tiempo ilimitado durante el primer año tras el nacimiento o adopción de un niño. La política se encuadra dentro del desarrollo y fomento de una cultura de libertad y responsabilidad, que asume que los empleados no se dedican a intentar abusar de la compañía para la que trabajan, sino que poseen la suficiente madurez como para combinar sus intereses personales con los objetivos y la sostenibilidad de su compañía.
¿Sería planteable, en la compañía para la que trabajas, un sistema así? ¿O provocaría de manera inmediata a su implantación una infinidad de situaciones de abuso y de trabajadores que mayoritariamente exprimirían la política hasta su límite? La respuesta define en gran medida hasta qué punto tu compañía enfoca sus relaciones con sus trabajadores con un planteamiento tradicional o moderno. Cada vez más, las empresas empiezan a plantearse que se enfrentan a un mercado de trabajo en el que el talento es un recurso escaso y apreciado, y que su papel es ser capaces de atraer y retener a ese talento. Eso incluye, fundamentalmente, tratar a los trabajadores como personas adultas y responsables que son, asumiendo que ser productivos y ofrecer un buen rendimiento profesional a su compañía está en el mejor de sus intereses. Que la compañía va a estar ahí cuando se la necesite, sea la circunstancia que sea, a veces llegando hasta extremos impresionantes.
No, beneficios como el comedor corporativo con comida prácticamente gourmet, la lavandería, la guardería, el gimnasio, la peluquería o hasta un sitio para dejar a tu mascota, como tienen actualmente algunas compañías, no son simplemente una manera cortoplacista de asegurar una mayor productividad y que los empleados puedan centrarse únicamente en trabajar, trabajar y trabajar. Son formas de preocuparse por hacer más sencilla la vida de sus trabajadores, por eliminar fricción, por retener el talento asegurando que están a gusto. Es, sencillamente, un enfoque maduro en un entorno que, desde la revolución industrial, se había caracterizado fundamentalmente por el paternalismo, cuando no directamente por una visión de vigilancia, casi en modo panóptico.
Frente al control horario de las entradas y salidas, frente al “sal más tarde que tu jefe porque sino te van a mirar mal”, surge una mentalidad más centrada en el “trabaja como quieras y como estés a gusto, que yo te evaluaré en función de tus resultados”. Personalmente, en mi vida profesional he podido disfrutar siempre de un clima como ese – no sé si porque me lo han dado o porque me lo he tomado – y creo que me resultaría imposible plantearme prescindir de él. No podría trabajar para una de esas compañías en las que hay que cumplir un horario específico.
En el entorno laboral actual, prácticas como las de Netflix o las de otras compañías con políticas similares – no lo olvidemos, esas compañías están compitiendo entre sí por la atracción y retención del talento – resultan enormemente refrescantes y marcan decididamente tendencia, aunque simplemente comentarlas en determinados entornos hace que recibas automáticamente miradas raras de quienes las consideran extravagancias imposibles, inviables en un entorno en el que las relaciones laborales parecen basarse más en el instinto de conservación, en la hostilidad y en una supuesta lucha por unos derechos que, en realidad, está más provocada por la torpeza de ambas partes que por una necesidad real.
En cierto tiempo, las compañías para las que trabajaremos tendrán un enfoque cada vez más próximo a este. Beneficios razonables, en función de circunstancias personales y no necesariamente reglamentados de manera fija, porque las circunstancias de cada caso son infinitas y lo que la compañía y el trabajador tienen que hacer es enfocar su relación como entidades racionales y capaces de tomar decisiones maduras. Las compañías que no lo hagan verán reducirse su capacidad de acceso al talento, que tenderá a escoger compañías en las que lo traten como un adulto frente a aquellas que pretendan tratarle como un niño al que hay que marcar todo tipo de reglas y límites. Según haya sido tu reacción al leer la nueva política de Netflix, sabrás para que tipo de empresa trabajas – o qué tipo de empresa diriges – y entenderás cómo de cerca o de lejos estás de esa mentalidad. Con todo lo que ello conlleva para la viabilidad de la compañía en el futuro.
 

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