jueves, 8 de agosto de 2013

Código de vestimenta en el trabajo: ¿formal o casual?

El crear códigos de vestimenta ayudará a generar identificación con la visión y objetivos de las organizaciones.

Con tantas generaciones trabajando en una oficina, las tendencias business casual y los iconos de la informalidad, como Zuckerberg, ¿qué conviene a tu empresa?

 ¿Corbata, saco, traje sastre? La idea de que la productividad y eficiencia suelen estar de la mano de la formalidad y seriedad, puede ser totalmente errónea. Durante las últimas décadas, un gran número de empresas ha demostrado que las grandes ideas no suelen venir acompañadas de lujosos accesorios y trajes en colores fríos, muchas de las grandes ideas también pueden estar acompañadas de jeans y unos converse. 
Uno de los casos más famosos son Mark Suckerberg y Steve Jobs, ambos genios de la tecnología y reconocidos por sus atuendos informales y desaliñados. En alguna ocasión, Barack Obama presidente de EU, se mofó en público al asegurar que iba a ser recordado como el presidente que hizo “vestir de traje y corbata” a Zuckerberg, reconocido por vestir jeans y "chanclas" o converse en todo momento.
El caso de Steve Jobs es igual de singular, este personaje inspiró y revolucionó la tecnología móvil. Sin embargo, su autoridad y presencia no iban de la mano de un traje ostentoso y zapatos de mandera; sus camisas negras de cuello de tortuga y sus tenis para correr, demostraban que las grandes compañías no siempre tienen que ser formales
Sin embargo, ¿qué tan beneficioso puede ser esto para nuestras empresas? ¿Aplica para todos los perfiles? ¿Qué tan importante es tener un código de vestimenta? Al respecto, Humberto Gutiérrez, coordinador estratégico de comunicación digital en Mátrika Comunicación y community manager del Grupo Imagen Pública, asegura que todas las empresas deben contar con un código de vestimenta particular. Es cierto que la productividad, la reputación y la percepción de la organización depende de ello, sin embargo, no para todos se aplica la regla de corbata y traje sastre, comenta el experto.
De acuerdo con Humberto Gutiérrez, uno de los errores catastróficos que suelen implementar las organizaciones es aplicar reglas o códigos de vestimenta sin atender las necesidades básicas y para definirlas,el experto nos brinda algunas recomendaciones: 
1.- Qué quieres comunicar
Encontrar el mensaje que se quiere brindar del interior al exterior de la organización es fundamental para ver cuál es la imagen pública de tu organización. Para ello, puedes atender algunas preguntas como: ¿Qué es lo que quieres decir a los demás de la organización? ¿Qué quieres que piensen los demás de la organización? ¿Cuál es la percepción que quieres generar con los demás? ¿De qué quieres que se hable cuando hablen de tu organización?
2.- A qué sector perteneces
Esto suele estar de la mano con las preguntas anteriores, sin embargo, la formalidad y la seriedad están implícitas en cualquier servicio de cualquier mercado y empresa. Para marcar la tendencia de la vestimenta de tus colaboradores y directivos debes tomar en cuenta el sector al que perteneces, recuerda que pertenecer al sector financiero no es igual que pertenecer al sector tecnológico.
3.- Sé cuidadoso y realista
Exige lo que puedes solicitar. Antes de crear códigos de vestimenta, cuida que las exigencias sean coherentes para cada uno de tus trabajadores, no puedes exigir la misma formalidad para tus directivos, ejecutivos y líderes que a los demás colaboradores. El rango y el poder adquisitivo también debe ser tomado en cuenta. 

Formal o informal, ahí está el dilema

Si bien es cierto que la formalidad no necesariamente es la respuesta, también existen reglas para ser informales. “Es importante no caer en la informalidad total, un ejemplo claro es Google, es una empresa sumamente condescendiente cuando se habla de códigos de vestimenta, sin embargo, nunca se cae en la informalidad y mucho menos en lo desaliñado”, comenta Gutiérrez.
Es importante buscar que tu empresa siempre tenga un aspecto de seriedad y formalidad, recuerda que la imagen es importante para causar una primera impresión, evita caer en fracasos debido a temas como la vestimenta de tus colaboradores. Y ocurre, más de lo que te imaginas.
La informalidad puede tener puntos positivos cuando se habla de creatividad, sin embargo, también puede desatar la inconformidad, la irresponsabilidad y el caos. Por ejemplo: los viernes casuales. “Cuando estos códigos de vestimenta empiezan a implementarse en las organizaciones, esta flexibilidad puede llevar a la relajación extrema. Está comprobado que las empresas que implementan los viernes casuales tienen mayor pérdida estos días porque el ánimo es de day off”, comenta.
Es decir, cuando existe un código de vestimenta relajado, la interacción con los clientes y de negocio suele limitarse, por lo que los trabajadores evitan tener interacción los días informales, pasando los negocios al siguiente día hábil. Para evitar estos percances el experto recomienda usar vestimentas casuales o formales.
¿Cuáles serían los beneficios de la informalidad?
El éxito de empresas como Google y Facebook recae en la creatividad de su gente. Fe acuerdo con algunos expertos, la vestimenta informal puede ayudar a reactivar la creatividad de tus colaboradores, despierta el sentido de pertenencia en la organización, existe mayor índice de confianza y hay menores riesgos de crear ambientes hostiles y perjudiciales. Sin embargo, todo depende del perfil de tu organización y de lo que se quiera transmitir de ella. Incluso, considera el tipo de área y la edad promedio de gente que labora en ella.

Algunos tips 

El especialista en Imagen Pública recomienda tomar en cuenta dos puntos fundamentales para hacer de tu outfit algo sobrio y original: 
Considera el estilo de tu empresa y tu estilo personal. Es fundamental para generar creaciones con toques originales sin salir de las reglas básicas de la organización.
Toma en cuenta tu posición jerárquica. Muchos aseguran que debes de vestir para el puesto que quieres y no para el que tienes. Si bien es cierto, también debes cuidar que sea acorde con tu posición, pues igual de mal se ve alguien que se viste de manera inferior, como alguien que se viste fuera de los rangos de su poder adquisitivo, comenta Gutiérrez.
 

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