domingo, 13 de abril de 2014

Internacional Express Servipau, la mejor elección para su paqueteria


Selección de compañía de paquetería

tys_wynajetych_pojazdow_5971118Los comerciales de empresas de paquetería visitan frecuentemente a empresas para ofrecerles sus servicios de transporte nacional. Las ofertas que envían suelen ser bastante complicadas y resulta muy difícil compararlas. ¿Cómo saber si una oferta es  interesante?
El precio a pagar por el transporte de un envío depende, fundamentalmente, del su peso y de la distancia al destinatario. Sin embargo, ese precio puede cambiar mucho en función de otros aspectos, como podrían ser:
  • El peso específico de las mercancías a transportar
  • La cobertura de responsabilidad en el transporte (seguros)
  • La fecha máxima de entrega de la mercancía al destinatario
  • La necesidad de realizar servicios complementarios al transporte
  • El número diario/semanal/mensual/anual de envíos a transportar.
Es muy conveniente aportar estas informaciones al comercial. Si además se le entrega una muestra con los principales datos de los envíos realizados (pesos, destinos, bultos), podrá confeccionar una oferta ajustada.
La oferta recibida contendrá una tabla de precios por envío, ordenada por tramos de peso y zona de destino. También acompañará otra tabla en la que indica la zona que corresponde a la provincia en la que se encuentra el destinatario.
Todo esto se complementa con las condiciones del servicio, la “letra pequeña”, que no hay que descuidar para nada, pues puede esconder grandes sorpresas. Allí se indica la relación peso/volumen (peso específico) para el cálculo del precio real del transporte, los suplementos por seguros, los procedimientos de revisión de precios ligados al precio del carburante, etc.
Con toda esta información, la oferta de transporte se convierte en algo realmente complicado de desentrañar.
Muchas personas, que tienen que valorar esa oferta, suelen comparar los precios de la tabla con los de otras tablas que manejan. De entrada, encuentran que los tramos de peso y las zonas de envío de las tablas no coinciden. Eso les lleva a valorar un reducido número de envíos típicos y compararlos con lo que pagan actualmente, y a partir de ahí toman sus decisiones sobre la oferta recibida.
Las conclusiones que se obtienen con estas formas de proceder suelen fallar en muchas ocasiones. Si se ha optado por la oferta, se podrán comprobar las consecuencias de la decisión al recibir la primera factura. Es posible encontrar un importe muy superior al esperado y tener que revocar la decisión tomada antes.
Antes de tomar una decisión sobre una oferta de transporte, es muy recomendable dedicar un tiempo a analizarla. Se podrán evitar muchos contratiempos en el futuro. No se habrá perdido el tiempo, sino que se habrá invertido. Este tiempo siempre es menor que el que habría que dedicar a resolver los problemas derivados de una decisión equivocada.
A continuación se proponen una serie de pasos que pueden ayudar a valorar adecuadamente una oferta de transporte.
  • Construir una base de datos con los envíos reales realizados durante los últimos doce meses, en donde aparezcan el peso, el volumen, los bultos, el código postal del destinatario, y lo pagado por ellos.
Con ello, se habrán tenido en cuenta los envíos típicos a los destinos habituales, además de los envíos y destinos poco comunes, que también tienen su influencia en el coste total del transporte. Este modo de proceder se hace tanto más necesario cuanto más variedad se tenga en los tamaños de los envíos y en los destinos.
Una base de datos amplia recoge los envíos expedidos en épocas de alta y de baja demanda, cuyas características difieren mucho entre sí.
En definitiva, cuantos más envíos contenga la base de datos, más fiables serán las conclusiones a las que se llegue.
  • Valorar uno a uno los envíos anteriores, según la oferta. No hay que olvidar nada que pueda influir en el precio del envío: el peso específico, las primas de seguro, los servicios adicionales, etc.
    • Los precios que aparecen en la oferta están vinculados a un peso específico de referencia. Los habituales suelen ser: 167, 250, 270, 300, y 333 kg/m3; en la oferta puede aparecer cualquier otro. El peso por el que se factura un envío es el mayor de dos valores: el peso real, y el resultante de multiplicar el volumen real del envío por el peso específico que figura en la oferta. Así, si el peso específico de la mercancía es inferior al que figura en la oferta, el peso por el que se facturará será mayor que el peso real de la mercancía. A menor peso específico de la mercancía, mayor peso facturado; es el efecto del volumen.
    • La ley establece que toda mercancía transportada debe viajar asegurada. Los precios de la tabla incluyen un seguro de responsabilidad civil, por el que el transportista debe indemnizar a su cliente a razón de 5,91 € por kg de producto perdido o dañado. Si se desea una indemnización mayor, habrá que calcular el precio del seguro a partir de la oferta y añadirlo al precio del transporte.
    • Servicios adicionales como cobros contra reembolso, entregas en horario concertado, entregas en domicilios particulares, colocación de la mercancía en el destinatario, reexpediciones, ayuda en la descarga, etc., también será preciso valorarlos según el contenido de la oferta.
Simular el precio de cada envío realizado es la manera de saber lo que realmente habría que pagar por el transporte.
  • Comparar los pagos reales y los obtenidos con la oferta, de la manera que más convenga: en conjunto, por provincias, por tramos de peso, etc. Así se sabrá si realmente se ahorra algo, dónde se ahorra y qué porcentaje le supone sobre su factura actual.
  • Tomar una primera decisión sobre lo que conviene de la oferta.
Procedimientos como éste reducen enormemente las posibilidades de equivocación. El importe del conjunto de facturas futuras estará muy próximo a la simulación de valoración realizada.
Si se cree que hay aspectos positivos en la oferta, no conviene sacar todavía conclusiones definitivas; el precio es importante, pero no lo es todo. Visitar la empresa que ha ofertado, ver cómo trabaja, de qué medios dispone, qué mecanismos y sistemas de información y control tiene, cómo resolvería ciertos problemas habituales, qué compromiso escrito de tiempo de entrega y nivel de servicio adquiere, etc. ayuda a conformar la visión sobre la oferta. Las impresiones sacadas pueden hacer cambiar la conclusión a la que se pensaba llegar; la opinión de terceros, también.
Si todo marcha favorablemente, aún queda por abordar la negociación final de precios y condiciones. El resultado de la negociación es la cuantificación de lo interesante que ha resultado la oferta.
Resulta obligado hacer un plan de puesta en marcha del servicio, conjuntamente con la empresa de transporte, y vigilar muy de cerca su desarrollo durante el comienzo de las actividades. El objetivo es que los destinatarios perciban que el servicio que reciben es igual o mejor que el que venían recibiendo. Sus comentarios favorables son la mejor prueba de una labor bien hecha.
 

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