viernes, 29 de mayo de 2015

¿Preocupado? 6 pasos para controlar tus pensamientos

Aprende a observar lo que está en tus manos y lo que está en manos de los demás. Una coach te enseña cómo manejar tus preocupaciones.

¿Preocupado? 6 pasos para controlar tus pensamientos

Observa la situación desde dos dominios principales: Lo que está en tus manos y lo que está en manos de los demás.



POR: MARCELA HERNÁNDEZ Y HERNÁNDEZ, COACH EMPRESARIAL Y DE VIDA
¿Qué tal dormiste? Pastillas, té de flores, meditar, un baño caliente, esencias de lavanda y velas aromáticas, son todos buenos remedios para ayudar a mejorar el sueño, pero creo que nada de esto surtirá efecto si antes no buscamos trabajar nuestros hábitos de pensamiento y el manejo de nuestras preocupaciones.
Preocuparse es de humanos. Hasta cierto punto puede ser positivo, ya que nos permite prever las situaciones de riesgo a las que podremos enfrentarnos en un futuro y nos mantiene alerta para responder a dichas circunstancias.
“Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron”.- Michel Eyquem de Montaigne
El problema surge cuando más allá de echar un vistazo al futuro nos instalamos en la emoción de temor que éste nos genera y desgastamos nuestra energía para hacer frente a algo que no está sucediendo y que posiblemente nunca suceda.

Claves para liberarte de tus preocupaciones

1. Vive en el presente

Las preocupaciones existen, de alguna manera todos experimentamos incertidumbre por el futuro o dolor por lo vivido en el pasado. No podemos desligarnos de nuestra línea del tiempo, pero si podemos trabajar conscientemente para situarnos principalmente en el aquí y el ahora.

APRENDE A BLOQUEAR TU MENTE PARA CENTRAR TU  ATENCIÓN EN EL MOMENTO PRESENTE. NO PUEDES RESOLVER TODO AL MISMO TIEMPO.

Imagina que tu mente es una casa con muchos cuartos. No puedes estar en todos los cuartos al mismo tiempo, es importante que te sitúes en uno y que imagines como se van cerrando las puertas de todos los demás. Así podrás concentrarte y hacer lo que tienes que hacer con mayor calidad y enfoque.

2. Un simulador estratégico

Ya mencionaba que la preocupación tiene un sentido positivo. Digamos que nos sirve como un simulador para experimentar una situación de riesgo de manera anticipada, de manera que podamos encontrar los recursos y habilidades para hacerle frente de forma oportuna y eficiente.
Lo importante es que sepamos distinguir entre el simulacro y la realidad. Es posible que si le damos más peso a la preocupación, experimentemos la situación con demasiado estrés y éste nos impida concentrarnos para analizar el problema y buscar soluciones.

3. Enfrenta tus demonios

En su libro, Cómo suprimir las preocupaciones, Dale Carnegie plantea una fórmula mágica:
a) Pregúntate qué es lo peor que puede sucederte si nos consigues resolver el problema.
b) Prepárate mentalmente para aceptar lo peor, si es necesario.
c) Trata de buscar opciones para mejorar lo peor o minimizar el impacto.
Quizá te des cuenta que el gran dragón que percibías como problema no se trata más que de un ratón indefenso al cual puedes dominar fácilmente.

4. Recopila los hechos

Una de las mayores fuentes de  preocupación es la confusión, esa falta de claridad ante una situación que nos impide tomar una decisión; o bien, la incertidumbre por lo que va a pasar o las dudas sobre nuestras decisiones.
El primer paso para disminuir las preocupaciones es tratar de encontrar todas las evidencias posibles alrededor de lo que nos concierne. Debemos buscar los hechos de manera objetiva e imparcial, sin juicios ni emociones que enturbien nuestra mente.

5. Analiza los hechos

a) ¿En qué consiste el problema?
b) ¿Cuál es la causa del mismo?
c) ¿Cuáles son las soluciones posibles?
d) ¿Qué solución propones?

6. Toma decisiones

Una vez que analizaste los hechos, compara tu temor con tus recursos. Haz un balance y date cuenta si tienes más recursos de los que creías para hacer frente a tus preocupaciones. Quizás te des cuenta de que en efecto tu preocupación está justificada y que en verdad te enfrentas a algo mucho más grande que tú. 
Entonces es importante que aceptes esta condición y que busques los recursos para hacerle frente de la mejor manera posible.
Observa la situación desde dos dominios principales: Lo que está en tus manos y lo que está en manos de los demás.

NO TE DESGASTES TRATANDO DE CONTROLAR LO QUE NO TE CONCIERNE. 

Plantea diversas opciones para tomar acción y lleva a cabo la que consideres más efectiva. 
La preocupación puede ser una gran herramienta para evitar y resolver problemas futuros. Lo importante es que le des un tiempo y espacio específico para que no se apodere de ti.
¿Qué te preocupa? Puedes rumiar en tus pensamientos catastróficos y paralizarte por los mismos o tomar cartas en el asunto y dejar que el tiempo te dé el veredicto final. Tú decides.
 

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